La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, inauguró la primera tortillería comunitaria de maíz nativo Red Centli, ubicada en la Utopía Libertad, en la alcaldía Iztapalapa.
Durante la ceremonia, Brugada destacó que este proyecto busca hacer justicia a los productores del campo capitalino y garantizar la soberanía alimentaria de los habitantes de la ciudad.
“El precio de la tortilla será de 22 pesos por kilo. En esta tortillería comunitaria confluyen muchos principios que nos identifican: salud, alimentación de calidad, economía local y el fortalecimiento de las periferias”, afirmó.
La mandataria capitalina subrayó que este modelo elimina a los intermediarios, ya que el trato se realiza directamente con 66 productores de maíz nativo, beneficiando tanto a ellos como a los consumidores.

Asimismo, anunció que el gobierno invertirá mil millones de pesos en apoyo al campo, de los cuales una parte se destinará a productores de maíz nativo, con el objetivo de aumentar la producción.
“En esta ciudad se producen 3 mil 300 toneladas de maíz al año y queremos que ese maíz tenga destino. Estamos fortaleciendo los maíces nativos y fomentando los cultivos locales”, señaló Brugada.
La mandataria también hizo un llamado a las tortillerías de la ciudad que deseen vender productos elaborados con maíz nativo, asegurando que recibirán apoyo para adecuar su infraestructura.
Por su parte, la secretaria de Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez, afirmó que con esta apertura “se inaugura un sueño que une al campo con la ciudad y acerca a los productores con la población”.
Explicó que las tortillas producidas son integrales, libres de transgénicos, pesticidas y aditivos, y que aportan fibra, calcio y carbohidratos. Con esta tortillería se prevé la producción de 400 kilos diarios, beneficiando directamente a los productores de San Miguel Xicalco y La Magdalena Petlacalco, en la alcaldía Tlalpan.

Para el ciclo agrícola 2025 se proyecta una cosecha de 3 mil 300 toneladas de maíz nativo, con impacto positivo en la alimentación saludable, la conservación del suelo y la economía rural.
Álvarez Icaza resaltó que este modelo representa “el inicio de una nueva era en la Ciudad de México”, en la que alimentarse de manera sana y diversa deje de ser un privilegio.
“Una buena tortilla es identidad, cultura y futuro”, concluyó.
