¿Sabes la historia de Tlalpan? Aquí te contamos un poco.

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Al ser destruida Tenochtitlan durante la Conquista, hubo un gran éxodo de indígenas hacia los poblados ribereños y concretamente, hacia Santa Fe y las laderas del poniente de la cuenca. Los conquistadores para ejercer control de la población, establecieron el sistema de congregaciones, que consistía en la agrupación de los indígenas en localidades fijas, organizadas para facilitar el proceso de evagelización.

A partir de 1529 fueron adjudicadas a Hernán Cortés varias poblaciones. Entre ellas estaban Palpan y Hueypulco ( Tlalpan y Huipulco como son conocidas en la actualidad) como parte del Marquesado Del Valle que llegó a tener 23000 vasallos indígenas. Para su administración se adoptó el sistema de alcaldías mayores y corregimientos. A partir de entonces se menciona en diferentes documentos oficiales al “partido de San Agustín de las Cuevas”, pertenecientes al corregimiento de Coyoacán.

El Corregimiento de Coyoacán estaba conformado por:
Coapa
San Isídro del Arenal
Santa Úrsula Tochico
San Juan de Dios
La Magdalena
San Lorenzo Huipulco
Ajusco
San Pedro Mártir
La Asunción
San Marcos
San Pedro
La Trinidad
El Calvario
San Miguel Xicalco

Paisaje de Tlalpan, 1907. Foto de C. B Walte, Archivo General de la Nación

Tlalpan se encontraba ubicado entre los corregimientos de Coyoacán y Xochimilco. Estas dos gozaban de la categoría de villas .

Las tierras que integraron al “partido de San Agustín de las Cuevas” permitieron la formación de haciendas y rancherías. Desde el siglo XVI ya existían Los Ahuehueted, Jocco, San Isidro, Peña Pobre y San Juan de Dios y los ranchos Monte Alegre, De Abajo, Llano Grande, El Arenal, Tochigüil y Ojo de Agua.

A fines del siglo XVI, San Agustín de las Cuevas es ratificado como cabecera de gobierno, con un gobernador y diez alcaldes elegidos para representar a los barrios. Alrededor de la iglesia fueron construidos las residencias de los principales hacendados y fincas campiranas que durante el verano venían huyendo de las inundaciones que sufría la Ciudad de México, así como de algunas enfermedades que proliferaban por las aguas estancadas.

En el siglo XVII, Tacubaya, Mixcoac, Coyoacán, San Ángel y Tlalpan se convirtieron en lugares para vacacionar o para ir el fin de semana, durante las Pascuas, las fiestas de Carnaval y el día 28 para celebrar a San Agustín.

A los capitalinos de ese entonces les parecía atractivo la Sierra del Ajusco ya que por su cercanía recibía de ella agua en abundancia, también los manantiales que permitían cultivos de especies frutales y gramíneas.

El Real Tribunal del Consulado estableció una garita para hacer relevo de mulas y caballos en los vehículos de carga y de pasajeros. Esto también servía para el cobro el pago de las alcabalas con las que se gravaban los productos que entraban o salían de la Capital ( era una especie de aduana). El edificio de esa garita se encontraba en un edificio frente al Estadio Azteca, sobre Calzada de Tlalpan.

De esta manera, Tlalpan funcionaba con una demarcación satélite de la metrópoli virreinal, dejando sentir su influencia sobre los poblados que se encontraban sujetos a ella. La población española, tanto civil como religiosa, que habitaba su casco, imponía en la zona las particularidades específicas de sus costumbres.

Por estar ubicada en la salida sureste de la ciudad, algunas órdenes religiosas, como los dieguinos y los franciscanos de “Propaganda Fidencio”, fincaron residencias de pasantes en Tlalpan. Algunas todavía se pueden observar en el centro de Tlalpan.

Continuará…….

Fuente: La Hacienda de San Agustín de las Cuevas, Luis Ortiz Macedo, Afianzadora Insurgentes.