El Pato Merlín tiene dueña, tiene nombre y ahora tiene también la protección oficial del Estado mexicano. Este martes 24 de junio, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) puso fin a la polémica: la marca “Pato Merlín” le corresponde exclusivamente a la familia de Karla Ivette Gómez, la mujer que ha cuidado al ave desde pequeño y que lo llevó a convertirse en el personaje más querido del Mundial 2026.
El pato que conquistó México
Merlín se volvió tendencia en plataformas digitales el jueves 11 de junio, durante los festejos por el triunfo de la Selección Mexicana sobre Sudáfrica en el partido inaugural, llevados a cabo en Paseo de la Reforma. Los clips del entrañable pato caminando por la avenida, vistiendo una playera del tricolor y zapatitos, fueron ampliamente difundidos en X, TikTok, Facebook e Instagram, donde cientos de miles de personas lo adoptaron como un símbolo inesperado del Mundial.
El fenómeno creció tanto que la FIFA lo reconoció como Embajador del Mundial 2026.
La familia detrás de Merlín
Karla Ivette Gómez es una mujer de 48 años que se desempeña como comerciante en la Ciudad de México y es madre soltera de dos jóvenes: Carlos, de 22 años, quien tiene un trastorno de psicosis y acaba de salir del hospital psiquiátrico; y Cristian, de 14 años, estudiante de secundaria que todos los días ayuda a su mamá en el negocio cargando paquetes. “Somos vendedores. Estamos trabajando en la calle”, relató la propietaria.
Merlín tiene dos años de edad. Es un pato doméstico criado para convivir en entornos urbanos, acostumbrado al contacto con personas. Su nombre fue elegido porque sus dueños consideran que tiene una personalidad especial y “mágica”. Puede vivir entre 14 y 17 años si recibe cuidados adecuados.
La trampa: alguien se les adelantó
Cuando Karla Ivette Gómez acudió el 22 de junio a las oficinas del IMPI en la CDMX para registrar el nombre e imagen de Merlín, descubrió que alguien se había adelantado: David Sides Fuentes, residente en Mérida, Yucatán, había presentado el registro el 17 de junio bajo los nombres “El Pato Merlín” y “El Pato de la Suerte”, incluyendo la imagen del animal.
No era el único. También surgieron reportes sobre un segundo intento de registro por parte de Alejandro Pimentel, quien habría presentado ante el IMPI una solicitud relacionada con el nombre y el logotipo del personaje viral.
Sheinbaum interviene
La controversia llegó hasta Palacio Nacional. Durante la conferencia mañanera del 23 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió al tema y cuestionó que personas ajenas a la familia intentaran registrar comercialmente al famoso pato. “No es justo que alguien más quería registrar al pato como una marca. ¡Imagínense, qué abuso!”, declaró la mandataria, quien anunció que el gobierno federal respaldaría a la familia Gómez.
El IMPI resuelve: es de la familia Gómez
Este martes, Vidal Llerenas, presidente del IMPI, zanjó la disputa a través de su cuenta oficial en X. “Es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca”, puntualizó el funcionario, frenando las aspiraciones de cualquier tercero interesado.
El funcionario desmintió las versiones que aseguraban que un tercero había conseguido registrar exitosamente la marca antes que sus propietarios y reconoció el vínculo legítimo entre el animal y sus cuidadores originales.
¿Y ahora qué sigue para Merlín?
Karla Ivette Gómez ha dicho que ya recibió acercamientos de diversas empresas interesadas en usar la imagen del pato. Solo contempla una excepción: colaborar con Corporativo Pascual, por tratarse de una firma mexicana.
“No van a venir a lucrar otras empresas con algo que es parte de mi familia y que es meramente amor”, declaró la propietaria.
El trámite de la familia quedó asentado con el expediente 3646513. De aprobarse, la protección duraría 10 años renovables.
